IDENTIDAD SOCIAL E IDENTIDAD PERSONAL

IDENTIDAD SOCIAL E IDENTIDAD PERSONAL

Elecciones generales, elecciones autonómicas, elecciones municipales y otras “elecciones” sociales.

El pasado domingo se han celebrado en todo el estado elecciones generales y en la comunidad valenciana las correspondientes autonómicas.

No es mi propósito entrar a valorar ni los resultados, ni las propuestas, ni la personalidad de los distintos candidatos.

Solo quiero dejar aquí algunos de los procesos psicológicos estudiados por la psicología social y que intervienen en la formación de las identidades, que a la postre nos permiten “identificarnos” con el partido o la opción política elegida.

Es posible que al leerlo, podamos “ver claramente” como “los otros” se comportan de esta o aquella manera. En serio, pónganse un espejo un poco alejado, sólo es cuestión de perspectiva.

Todos, especialmente en las sociedades desarrolladas, “construimos” varias identidades. Yo mismo soy psicólogo, blanco, masculino, heterosexual, con gafas, de Zaragoza, etc. Y cada una de ellas se puede hacer saliente en función del contexto en el que me encuentre.

No soy menos zaragozano (por ejemplo) por entender que todas ellas me han sido “dadas”. Incluso aquellas que dependen de una decisión (por ejemplo hacerme psicólogo) no han sido “construidas voluntariamente por mi” sino que han sido derivadas progresivamente. Yo solo estaba por allí cuando pasó, nada más. Y por supuesto conocer y tener presente todo esto no me hace “menos psicólogo” o menos “hetero”, pero me permite verlas con la suficiente perspectiva para que no interfieran donde no deben… o al menos eso intento, que es lo máximo a lo que se puede aspirar.

Así que ahí van algunas de las cosas que nos dice la psicología social.

Omitiré el entrecomillado, pero a partir de aquí, voy a tomar de forma textual elementos de la referencia bibliográfica que encontrarán al final del texto.

La teoría de la identidad social propone que la identidad social es el resultado de procesos cognitivos, evaluativos y emocionales. Además, su surgimiento, estabilidad y cambio descansan sobre procesos de naturaleza individual, grupal y colectiva.

Procesos individuales: Motivación de la persona para evaluarse a sí misma de forma positiva + importancia de la pertenencia grupal para la persona a la hora de definir el yo = motivación de la persona para evaluar al grupo de forma positiva.

Procesos grupales: Comparación con otros grupos - distintividad positiva del propio grupo respecto a otros grupos = identidad social positiva.

Procesos macrosociales del contexto social: El contexto social es el marco en el que se establecen las comparaciones entre grupos y el que sustenta la distintividad social positiva.

Síntesis de contenidos identitarios:

Identidad social como identidad colectiva

La identidad colectiva es la autodefinición grupal, es decir, le definición que el grupo hace de sí mismo, el resultado final de las percepciones que los miembros tienen de su grupo, que viene a se la suma de “las cualidades y características atribuidas a un grupo por sus miembros” cuando estos piensan en sí mismos como un nosotros.

Necesidad de una identidad social La identidad social es el “cemento aglutinador del movimiento colectivo” y en la sociedad contemporánea, las personas sienten una necesidad de identidad social. La aparición de nuevos movimientos sociales se atribuye a una “cierta confusión de identidad”

Necesidad de una identidad social positiva Tanto es así, que de acuerdo con el planteamiento de Major (véase por ejemplo, Major, McCoy Kaiser y Quinton, 2003) cuando la propia identidad está devaluada, y existe en la sociedad un consenso amplio sobre esta devaluación, se genera un estrés similar al causado por otros tipos de estresores.

Flexibilidad de la identidad social Los estudios sobre identidad social étnica ponen de relieve la gran capacidad de adaptación de este tipo de identidad a distintas situaciones y coyunturas. Algo parecido ocurre con la expresión de la identidad colectiva en la memoria histórica, dado que se ha constatado que en las reconstrucciones del pasado se inventan elementos que luego acaban por considerarse centrales en la definición del propio grupo.

Regulación de la autoimagen de la persona. La memoria colectiva ayuda a conseguir una cierta identidad social. Las personas se apropian de algunos hechos del pasado y los convierten en elementos centrales de la identidad, aunque ello sea a costa de forzar la imagen de la historia hasta que resulte positiva y se la pueda hacer encajar con las aspiraciones y deseos del momento actual. Se atribuye a la necesidad de mantener una identidad social positiva los intentos que hacen las personas para dotar de significado los hechos del pasado.

Regulación de la conducta dentro del propio grupo. Cuando las personas están en un grupo o en una multitud, actúan en función de las normas propias del grupo en que se encuentran. La identidad ejerce un poderoso impacto sobre los estereotipos. La primera vía es la tendencia de las personas a tener una imagen más positiva de su propio grupo. Además las personas de mismo grupo generan estereotipos similares sobre los miembros de otros grupos, puesto que ellos estereotipos ayudan a representar al propio grupo como “diferente y mejor” que los grupos rivales y opuestos. Aunque no tiene por qué ocurrir así necesariamente, ya que depende de ciertas condiciones, ello suele derivar en la discriminación del exogrupo.

Regulación de la conducta hacia los otros grupos. Y parece que esto es a nivel incluso emocional, atribuyendo al endogrupo sentimientos mas sofisticados y humanos que al exogrupo.

Regulación de las relaciones con el ambiente físico. El espacio personal nos ayuda a mostrarnos como seres independientes y distintos de los demás, extendiendo nuestro “yo” mas allá de nuestra piel. Las personas tienden a considerar los propios territorios primarios como una extensión de la propia identidad. Así lo pone de manifiesto la utilización de señales que comunican claramente los límites del territorio.

Y hasta aquí por hoy que ya hay alguna para reflexionar un rato… si es que están dispuestos a ello.

Hasta la próxima.

Bibliografía

Morales, J. F. (2009). Psicología social, capítulo 29 Identidad social y personal.